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CONOCERNOS, AÑO 4, Nº 12, DICIEMBRE DE 1999
PRIMEROS AUXILIOS Y HEMOFILIA
Los principios de los primeros auxilios son exactamente iguales para alguien con
hemofilia que para el resto de las personas.
Las personas con hemofilia no sangran más rápido de los normal. ¡No sufren un
colapso en charcos de sangre! Por lo tanto, siempre hay tiempo para evaluar y manejar una
lesión de forma sensata, y no hay necesidad de pánico cualquiera que sean las
circunstancias.
La mayoría de las hemorragias hemofílicas son internas, en las articulaciones o
músculos. Las hemorragias externas son tan corrientes como en cualquier otra persona, y
deben ser tratadas rutinariamente. Si se siguen las normas comúnmente aplicadas, no
existe riesgo de infección cruzada con cualquiera de las enfermedades transmitidas por la
sangre.
Lesiones menores
Administre tratamiento como de costumbre. Las heridas deben ser tratadas utilizando
presión, limpieza y vendajes. Si se necesitan cintas adhesivas ("mariposas") o
suturas, éstas pueden ser realizadas de la forma habitual. Cuando las heridas requieren
sutura, generalmente también se necesita administrar terapia sustitutiva.
Heridas mayores
Se deben administrar primeros auxilios y enviar al paciente a la unidad de
Traumatología (Accidentes y Emergencia) más cercana. Los médicos y paramédicos que
atiendan al paciente TIENEN que enterarse del trastorno de coagulación subyacente. Esta
es la razón por la cual es esencial que las personas con hemofilia SIEMPRE lleven consigo
información acerca de su enfermedad.
Se debe contactar al centro de hemofilia habitual de la persona, u otro lugar de
tratamiento rutinario de hemofilia, para recibir asesoría y abastecimiento de los
factores de sustitución apropiados. Generalmente se indica el traslado a un centro de
hemofilia, pero sólo hasta que las medidas iniciales de primeros auxilios y la
evaluación del paciente hayan sido finalizadas.
En la medida de lo posible, la unidad de traumatología debe dar preferencia a los
pacientes hemofílicos para evaluación, tratamiento y traslado a una unidad
especializada.
Lesiones en la cabeza
De nuevo, el tratamiento inicial debe ser de rutina. No obstante, se debe administrar
urgentemente una terapia sustitutiva. Las hemorragias dentro del cráneo (hemorragias
intracraneales) son una de las causas principales de mortalidad en la hemofilia. Se pueden
prevenir daños con la precocidad en el inicio del tratamiento y su correcta duración.
Todas las lesiones en la cabeza en las personas con hemofilia deben ser tomadas muy en
serio. Si tiene dudas, administre tratamiento sustitutivo y busque asesoría de un
experto.
Signos de peligro
En situaciones donde no se encuentra fácilmente disponible la ayuda de un especialista
y no existen dudas que hay una hemorragia intracraneal, las siguientes señales deben ser
controladas. Al mismo tiempo se debe administrar el tratamiento sustitutivo en la dosis y
frecuencia habitual prescrita por el médico que comúnmente trata al paciente:
· Somnolencia exagerada,
confusión o equivocación en reconocer los alrededores.
· Comportamiento anormal, o
cambio en el comportamiento en los niños.
· Pérdida del conocimiento.
· Dolor de cabeza
persistente o intenso.
· Vómitos repetidos.
· Pérdida del uso, o
debilidad en el brazo/pierna/cara
· Visión borrosa o
"doble"
· Supuración persistente de
la nariz u oídos.
La gravedad de cualquiera de estas señales requiere urgentemente que el paciente sea
trasladado al hospital.
Fracturas
Manéjelas en la forma habitual. Se deberá administrar terapia sustitutiva
inicialmente y para cubrir cualquier manipulación necesaria. Una vez que se ha logrado la
inmovilización generalmente no se requiere un tratamiento adicional para la hemofilia. No
obstante, se debe mantener en observación por cualquier inflamación de tejidos bajo el
yeso. La tensión se debe aligerar inmediatamente abriendo el yeso. Los signos que se
deben observar son:
· Cualquier compresión del
yeso, que no se alivia al elevar el miembro.
· Cualquier inflamación
marcada, dedos de la mano o del pie azulados o fríos.
· "Hormigueo", o
incapacidad de mover los dedos de la mano o del pie.
Lesiones que requieren intervenciones quirúrgicas
Las intervenciones quirúrgicas se deberán llevar a cabo sólo en un hospital que
cuente con un centro de hemofilia, o que tenga una estrecha cooperación con un centro
semejante. El fallo en tratar la hemofilia adecuadamente puede ser fatal. Se necesita un
control frecuente de laboratorio para la respuesta del factor de coagulación y la
ausencia de inhibidores, así como el uso del factor deficitario de la coagulación.
Extraído de:
¡ATREVETE!
Guía para deportes y actividad física para personas con hemofilia y
trastornos afines. Dr. Peter Jones MD, Brenda Buzzard MCSP, y Dra. Lily Heijnen MD
CONOCERNOS, AÑO 5, Nº 13, ABRIL DE 2000
LA COAGULACIÓN DE LA SANGRE
Las células y tejidos del organismo necesitan intercambiar sustancias del medio
externo. Dicha función la realiza la sangre, un líquido viscoso y rojo, que se desplaza
dentro del aparato cardiovascular. Su misión principal es transportar el oxígeno
y los nutrientes hacia los tejidos. Conducir las hormonas desde los tejidos que las
elaboran hasta los que las consumen y llevar las sustancias tóxicas y de desecho celular
hacia los tejidos que las eliminan del organismo.
El volumen total de sangre del organismo oscila entre 60 y 70 ml por kilogramo de peso,
de manera que una persona que pesa unos 70 Kg., posee unos 5 litros de sangre.
La sangre está compuesta por una parte líquida, el plasma, y una parte
sólida, los elementos celulares.
El Plasma sanguíneo
El plasma sanguíneo es un líquido transparente, compuesto básicamente por agua y
diversos elementos diluidos en ella. Entre estos se encuentran casi todos los tipos de
nutrientes, como azúcares y minerales, electrolitos y sustancias proteicas y las
denominadas proteínas plasmáticas, entre las que se encuentran los Factores de la
coagulación. El Factor VIII (cuyo déficit origina la hemofilia A) y el Factor IX
(cuyo déficit origina la hemofilia B) son los que más conocemos y de los cuales
escuchamos hablar en nuestra experiencia cotidiana.
Las proteínas plasmáticas son moléculas complejas, que en general se fabrican en el
hígado y que participan en diversos procesos, como la coagulación sanguínea,
la defensa del organismo contra microorganismos o el transporte de sustancias que no
pueden desplazarse solas en el plasma porque no se diluyen en él.
Entre las proteínas transportadoras se destacan la albúmina, que sirve
para transportar casi todo tipo de sustancia y las proteínas que se especializan en el
transporte de determinadas sustancias exclusivamente.
Entre las proteínas con función defensiva se destacan las gammaglobulinas
o anticuerpos. Estas proteínas, que son fabricadas por las células de defensa del
organismo cuando detectan la presencia de partículas extrañas como ocurre con los
microorganismos-, tienen la propiedad de adosarse específicamente a dichas partículas y
neutralizarlas.
Los elementos celulares
de la sangre
La sangre contiene tres tipos de células o elementos celulares: los glóbulos rojos
(también llamados hematíes o eritrocitos), los glóbulos blancos (leucocitos) y
las plaquetas (trombocitos).
Los glóbulos rojos son unas células incompletas puesto que no contienen núcleo. Son
los elementos más abundantes de la sangre (alrededor de 4,5 millones por mm3).
La función de los glóbulos rojos es transportar el oxígeno que necesitan las células
para obtener energía desde los alvéolos pulmonares hacia los tejidos y el dióxido de
carbono hacia los alvéolos pulmonares. Son también los responsables de la tonalidad roja
propia de la sangre, dado que contienen un pigmento la hemoglobina- que consta a su
vez de varias moléculas de hierro.
Los glóbulos blancos, son células completas, más voluminosas y más escasas que los
glóbulos rojos (entre 5.000 y 11.000 células x mm3) y forman parte
del sistema defensivo o inmuno-lógico del organismo.
Las plaquetas, son los elementos sanguíneos más pequeños, también son células
incompletas pues carecen de núcleo y su concentración oscila entre 150.000 a 450.000 x
mm3. Su función es participar en el proceso de la coagulación de
la sangre.
La coagulación sanguínea
La coagulación sanguínea o hemostasia, es el proceso que se desarrolla cuando, tras
la lesión de un vaso sanguíneo se produce una pérdida de sangre o hemorragia. La
finalidad de la hemostasia es detener la pérdida de sangre, cerrar el vaso lesionado y
reparar el tejido dañado. En el proceso de coagulación de la sangre intervienen, además
de las plaquetas, una serie de sustancias y elementos que se encuentran en la sangre y los
tejidos y que, como ya mencionamos antes, se denominan factores de la coagulación.
Cuando se produce una lesión en un vaso sanguíneo, las plaquetas que circulan por
dicho vaso se fijan a la zona de la pared lesionada y entre sí, formando una masa llamada
trombo plaquetario, de consistencia blanda, por lo cual sólo puede obturar temporalmente
la lesión. Por ello, a continuación se produce la coagulación o formación del coágulo
propiamente dicho. Este se desarrolla cuando, gracias a la acción de diversos factores de
coagulación el fibrinógeno otra proteína plasmática disuelta en la sangre- se
transforma en fibrina, una proteína insoluble que se fija en la zona lesionada, formando
un entramado sólido.
Por último, cuando el tejido del vaso cicatriza y se regenera, otros factores de la
coagulación concretamente el plasminógeno y la plasmina- convierten la fibrina en
elementos solubles y el coágulo se diluye.
La coagulación en las personas con hemofilia
A todos los factores de la coagulación se les ha asignado un número Romano para
identificarlos. Las personas con hemofilia A tienen menos factor VIII de lo normal, por lo
que hay un "eslabón roto" en la cadena que lleva a la formación del coágulo
sanguíneo. Cuando se daña uno de los vasos, se inician los cambios usuales el vaso
se contrae y las plaquetas taponan el daño- y ambos procesos enlentecen el sangrado. Sin
embargo, la sangre de los pacientes con hemofilia tarda más en coagularse porque la etapa
de la coagulación que involucra al factor VIII ocurre más lentamente de lo normal.
A groso modo, la hemofilia se divide en tres categorías:
· Leve
· Moderada
· Severa
Las personas con hemofilia severa tienen menos del 2% de los niveles normales de factor
VIII en sangre. Estas personas pueden sangrar espontáneamente en músculos y
articulaciones, sin lesión aparente. Las personas con hemofilia moderada tienen entre el
2% y el 10% de los niveles promedio de factor VIII, y usualmente sólo sangrarán después
de una injuria como un golpe o herida profunda. La hemofilia leve se encuentra en
pacientes con 10% o 50% de los niveles usuales de factor VIII, quienes generalmente sólo
presentan sangrado anormal después de cirugía, extracción de dientes o accidentes
severos.
La hemofilia afectará a su hijo por el resto de su vida; no se le quitará con la
edad. También el tipo de hemofilia que tiene será el mismo a través de su vida; no se
le hará más leve o más severa al volverse mayor (por ejemplo, una persona con hemofilia
severa no cambiará a hemofilia moderada o leve, y viceversa).
Fuentes:
Enciclopedia Temática Océano - Vol. 8 - 1997.
Hemofilia - Un paquete de recursos para padres - Lab. Bayer
CONOCERNOS, AÑO 5, Nº 14, AGOSTO DE 2000
EL MANEJO DEL DOLOR EN PERSONAS CON HEMOFILIA Y OTRAS ENFERMEDADES HEMORRAGICAS
1 PARTE
El dolor en personas con hemofilia puede provenir de dos áreas principales
- Hemorragias en músculos o articulaciones
- Artropatías o enfermedades relacionadas con hemorragias internas
El dolor que deben afrontar las personas con hemofilia puede ser tanto de origen
físico como psicológico.
Este artículo habla del manejo del dolor físico crónico, esa sensación que muchas
personas con hemofilia viven constantemente. Cuando debemos afrontar el dolor, la buena
información y la práctica y experiencia pueden hacerlo mucho más fácil.
Los dos tipos de dolor
Usualmente el dolor se clasifica en dos tipos: agudo y crónico.
Agudo: es un dolor que normalmente dura un tiempo corto. Es la principal forma en
que tu cuerpo te avisa de que algo anda mal. Si bien esta clase de dolor puede ser
realmente severa, puede ser usualmente controlado con el tratamiento adecuado y reposo.
Crónico: este tipo de dolor es distinto del anterior. Es algo que la gente debe
afrontar por un largo período, y algunas veces toda la vida. Este tipo de dolor afecta
usualmente partes de tu cuerpo que no funcionan bien y el daño es, por lo general,
permanente.
Experimentando dolor
Las personas experimentan el dolor en formas diferentes. Una hemorragia en la
articulación del tobillo puede ser "extremadamente dolorosa" para una persona y
"muy molesta" para otra.
Estas reacciones diferentes se deben a muchas razones:
- Físicas: la sensibilidad de tu sistema nervioso y la severidad del daño
causado en tu cuerpo pueden determinar la manera en que tu cuerpo reacciona químicamente
al dolor. Estos factores también determinarán si tu sistema nervioso transmitirá o
bloqueará la señal de dolor.
Emocionales y/o sociales: tus miedos relacionados con el dolor, experiencias
previas y tu propia actitud en relación a tu enfermedad pueden afectar la forma en que
reacciones al dolor, y cuánto dolor realmente sientas. Tus antecedentes culturales y
religiosos y la forma en que reacciona la gente que te rodea también afectarán la forma
en que vos reacciones.
La forma en que manejás el dolor, puede afectarlo directamente: hay muchas maneras de
controlar el dolor. Todos pueden aprender la mejor forma de manejarlo. Algunos métodos de
control del dolor se focalizan en factores emocionales y sociales. Otros métodos se basan
en los factores físicos. Utilizar una combinación de métodos es, a menudo, la forma
más satisfactoria de controlar el dolor.
Señales de dolor
Los profesionales médicos que se abocan a este campo piensan que los métodos de
control del dolor ayudan a reducirlo, bloqueando las primeras señales. Estas señales son
enviadas por un complejo sistema de nervios en el cerebro y la columna vertebral.
¿Qué hace que tu dolor sea aún peor?
· Stress
· Pensar constantemente en el dolor
· Fatiga
¿Qué puede bloquear estas señales?
La señales de dolor son bloqueadas por sustancias químicas naturales del cerebro
llamadas endorfinas. Hay una gran cantidad de cosas que pueden causar que el cerebro
produzca endorfinas, tales como:
· Ejercicio
· Tratamientos con frío o calor
· Masajes
· Fisioterapia
· Una actitud positiva
· Relajamiento
· Algunos medicamentos
Gente diferente necesita métodos diferentes. Esto significa que algunas técnicas te
harán bien y otras pueden no producir ningún efecto. Algunos métodos pueden ser
llevados a cabo por vos mismo. Otros requieren ayuda profesional o expertos en ese área.
Tratamiento médico
Muchos pacientes y médicos sienten que la mejor "cura" se potencia con la
medicación, sin embargo es importante darse cuenta que en muchos casos de dolor crónico,
la medicación por sí sola puede causar más problemas que los que puede solucionar.
Tomando cierto tipo de medicamentos, particularmente en forma regular, debe ser
considerado con sumo cuidado.
Cierta medicación puede ser efectiva para algunas personas para mejorar los síntomas
del dolor. Si tu médico indicó algún remedio para tu problema, considerá lo siguiente:
Tomá tu medicina tal como te lo prescribieron. Seguí los consejos de tu médico en
relación a cuanto y cuando debés tomar. Si notás algún problema relacionado con la
medicación no dudes en llamar a tu médico; él será capaz de cambiar las dosis o el
tipo de remedio que siente mejor a tus necesidades.
Los prospectos de algunos medicamentos advierten : «No ingerir con el estómago
vacío», o «No tomarlo con las comidas». Tomá estas advertencias
seriamente. Es necesario administrar cierta medicación para evitar trastornos
estomacales. No obstante, los alimentos ácidos o picantes pueden causar trastornos
adicionales y la comida en el estómago y los intestinos pueden hacer la medicación menos
efectiva. Los distintos alimentos pueden aumentar o retrasar el efecto de la medicación
en el organismo. Preguntale a tu doctor si debes tomar o no la medicación con las
comidas.
Sé cuidadoso con la ingesta de alcohol que puede aumentar o disminuir los efectos de
la medicación. Si ya de por sí la medicación provoca malestar estomacal, agregar
alcohol aumentará el disconfort. Será mejor que reduzcas la ingesta de alcohol o que la
suspendas.
Controlate a vos mismo. Aprendé cuales son los beneficios esperables y cuando es
probable que ocurran. Descubrí los efectos colaterales de tu medicación y qué hacer
cuando esto ocurre. Estate atento a la forma en que tu organismo reacciona a la
medicación.
Nunca administres tus medicamentos a otras personas y jamás tomes medicación
prescripta a otra persona. Aunque ambos padezcan el mismo tipo de artropatía, por
ejemplo, algún remedio que funcione en otra persona, puede no causar ningún efecto en
vos. Es posible que la medicación que uses pueda ser peligroso o perjudicial para otros.
Cada persona debe consultar con su doctor para su tratamiento individual y específico.
Seguí el consejo de tu médico cuando considerás que debés aumentar la dosis de tu
medicación. Tal vez, estos remedios puedan parecer poco riesgosos ya que pueden ser
adquiridos fácilmente. No obstante, si te abusás de ellos podrían causar serios efectos
colaterales. Adicionalmente, la medicación prescripta y las sobredosis pueden interactuar
en tu organismo. Esta interacción entre medicamentos puede causar serios efectos
adversos.
Las personas con desórdenes hemorrágicos deben evitar ingerir aspirina en cualquier
forma en que se presente, porque agravará la hemorragia.
Dependencia
Es fácil descansar en el hábito de beber alcohol o tomar más medicación para evitar
el dolor. Si contestás «SI» a todas las preguntas que transcribimos abajo, puede
ser que necesites encontrar nuevos caminos para aafrontar tus dolores.
· ¿Tomás alcohol más de una vez al día?
· ¿Utilizás más medicación o con más frecuencia de lo que
se te indicó?
· ¿Te pasás todo el día en cama?
· ¿Hablás acerca de tu dolor un montón de tiempo?
Mucha gente que tuvo que hacer frente al dolor durante un largo período pueden
descubrir que se han vuelto dependientes de su medicación u otras sustancias o drogas
tales como el alcohol o la marihuana.
Otros, pueden no darse cuenta de que se han vuelto dependientes o negar su dependencia.
Si alguna de las siguientes preguntas se aplican a tu caso, significa que estás
desarrollando un problema de dependencia.
· ¿Alguna vez incrementaste las dosis de medicación sin
consultar a tu doctor?
· ¿Sustituiste alguna droga por otra, pensando que alguna droga
en particular era la que causaba el problema?
· ¿Utilizaste alguna vez alguna droga sin conocer exactamente
de qué se trataba o qué podía causarte?
· ¿Te pusiste a pensar alguna vez acerca de qué o cuánto
estás utilizando?
· ¿Pensás mucho acerca de dro gas?
· ¿Te sucede que pensar en dejar las drogas te aterrorice?
· ¿Te sentiste alguna vez a la defensiva, culpable o con miedo
de ingerir drogas?
(N.R.: Al decir «drogas», nos referimos a cualquier medicación que requiere
prescripción; analgésicos, alcohol, anfetaminas, estimulantes, etc.)
Cuando el alivio del dolor es importante, la dependencia de cualquier droga puede crear
una diferente gama de problemas. Existen grados de dependencia, desde leve a severa. Es
imposible determinar cuánto tiempo o cuán a menudo una persona debe usar la droga antes
de desarrollar una dependencia porque existen muchos factores que contribuyen. La
dependencia puede ser psicológica, física o ambas.
Dependencia psicológica: la dependencia psicológica a una droga se desarrolla
cuando el uso de esa droga comienza a transformarse más importante que cualquier otra
cosa en la vida de una persona. Esta persona anhela la droga y sienten que no pueden
sobrevivir sin ella. La dependencia psicológica es usualmente mucho más fuerte y más
difícil de superar que la dependencia física. A menudo el organismo puede eliminar la
droga en unos días o pocas semanas. La mente y las emociones generalmente llevan mucho
tiempo más.
Dependencia física: esto ocurre cuando el organismo de una persona se adapta a la
droga y la necesita para funcionar "normalmente". Se desarrolla una alta
tolerancia a esa droga.
Si vos sentís, o alguna persona cercana a vos está comenzando o ha comenzado a sentir
dependencia a cualquier droga, por favor no dejes de consultarlo con tu médico.
Ejercicio
Otra forma de hacer frente al dolor es seguir un programa de ejercicios indicados por
tu médico, o el/la fisioterapista de tu Centro de Hemofilia. Tu programa incluirá
ejercicios especiales con determinado grado de esfuerzo o movimiento para mantener la
movilidad en tus articulaciones. Podrá incluir también ejercicios adecuados tales como
la natación o los aeróbicos. Estos ayudarán a mantener tu corazón, tus pulmones, tus
huesos y músculos fuertes y sanos. El ejercicio también ayuda a aliviar la rigidez y te
otorgará una sensación de mejoría y bienestar. Te ayudará a levantar el ánimo.
Aquí van algunas advertencias y sugerencias para hacer que tus ejercicios sean más
efectivos:
· Antes de empezar tus ejercicios, practicá algunos pocos y
delicados movimientos de precalentamiento, tales como 5 minutos de caminata en el jardín
o alrededor de la manzana, o suaves movimientos de estiramiento tales como levantar los
brazos sobre la cabeza.
· Comenzá sólo con unos pocos ejercicios y andá agregando
algunos lentamente. Tu fisiatra puede guiarte en cómo hacerlo. Los ejercicios violentos o
vigorosos sin una adecuada supervisión pueden provocar derrames.
· Si estás en un mal momento (con un episodio), tal como un
período en que los síntomas son peores, practicá sólo ejercicios de movimientos muy
suaves
· No exageres; te vas a dar cuenta que hiciste demasiado si
sentís dolor muscular o articular que continúa durante dos horas posteriores a la
práctica o si tu dolor o cansancio es peor al día siguiente. La próxima vez disminuí
el número de veces que practicás cada ejercicio o efectualos más suavemente. Si esto no
ayuda, consultá con tu médico o fisiatra para cambiar de ejercicio. Una buena regla para
seguir es detener el ejercicio si empezás a sufrir un dolor sostenido o peor que lo
habitual. El dolor es tu señal de aviso.
· Es importante mantener una actitud positiva acerca de tu
programa de ejercicios, recordando que cada ejercicio puede ayudar a reducir el dolor y
hacerte capaz de soportar mucho mejor tu actividad diaria- Pero también recordá que
habrá días en que no te sientas con ganas de hacer demasiado. Estos días, hacé un poco
menos.
· Si tenés un reemplazo articular (operación de rodilla, por
ejemplo), chequeá con tu fisiatra cuáles son los movimientos que tenés que evitar.
Las claves para llevar adecuadamente tu programa son:
· Practicá ejercicio como actividad regular de cada día.
· Prestá atención a las señales de tu cuerpo, aprendé cuando
tenés que acortar o suspender tu actividad.
Utilizar tus articulaciones sabiamente y ahorrando tu energía
Utilizar tus articulaciones sabiamente efectuando tu labor todos los días de manera de
reducir el esfuerzo de las articulaciones dolorosas. Ahorrar tu energía significa
"escuchar" a tu cuerpo cuando da señales de que necesita descansar. También
significa aprender a moverte con paso mesurado de manera de no cansarte en exceso.
A continuación, transcribimos una breve guía para usar tus articulaciones sabiamente
y ahorrar tu energía.
Prestá atención a las posiciones de tu cuerpo. Evitá actividades que impliquen gran
esfuerzo o que requieran mucha fuerza a tus dedos. Utilizá aparatos o planes de
auto-ayuda, tales como abridores de latas o jarros, prolongaciones para alcanzar cosas que
están muy alejadas o muy arriba, cierres automáticos y medidas de identificación. Estas
medidas disminuirán el esfuerzo de tus articulaciones y harán las tareas difíciles más
fáciles.
Utilizá tus músculos y articulaciones más largos y fuertes. Por ejemplo utilizá un
bolso con correa al hombro para llevar tus cosas. Esto protegerá tus codos, muñecas o
las articulaciones de los dedos.
Cuando levantás o cargás objetos, repartí el peso en varias articulaciones. Esto
prevendrá un esfuerzo excesivo en una sola articulación.
Evitá permanecer en la misma posición durante largo rato. Movete y cambiá de
posición a cada rato. Mantener las articulaciones en la misma posición produce
entumecimiento y dolor.
Balanceá el resto con actividad; aprendé a comprender las señales de tu cuerpo
cuando te sentís cansado. Tomá descansos cuando los necesites. No esperes los síntomas
de dolor antes del descanso habitual. Planeá tu rutina con actividad y descanso, aún
cuando te sientas bien.
Respecto del dolor; si sentís dolor esto demorará dos horas o más antes de completar
tu actividad o un ejercicio, lo cual te demuestra que hiciste demasiado. La próxima vez
hacé algo menos, o hacelo de forma que demande menos esfuerzo. Simplificá tu trabajo.
Planealo, organizalo y creá cortas paradas. Utilizá algunos servicios extra, tales como
electroestimulador o servicios eléctricos domésticos (Por.Ej.la puerta del garage).
Utilizar esto requiere menos energía de tu parte y menos esfuerzo de tus articulaciones.
Pedí ayuda cuando la necesites. La familia o tus amigos pueden perfectamente ayudarte
de manera de que no te sientas tan cansado o finalmente termines enfermando por hacer
demasiado.
Entablillado
Si una articulación está demasiado inflamada o dolorosa, tu doctor o fisiatra puede
sugerirte usar algún aparato para hacer descansar la articulación. Esto ayudará a
reducir el entumecimiento, la hinchazón y el dolor. Tu doctor puede recomendar utilizar
este aparato mientras realizas ciertos ejercicios o actividades; todo el día o sólo
durante la noche. Esto dependerá del grado de inflamación o de dolor.
Electroanalgesia (TENS)
Algunas personas (especialmente los adultos) encuentran estos aparatos muy útiles
tanto para los dolores crónicos como los agudos. El TENS trabaja aplicando breves pulsos
eléctricos debajo de la piel.
Sueño
Disfrutar de un buen descanso nocturno, repone tu energía, de manera
que podrás afrontar mucho mejor el dolor. También permite descansar a tus
articulaciones, para reducir el dolor y la inflamación, Sólo tenés que saber cuánto
necesita dormir tu cuerpo, de manera de crear un hábito, prestando atención a tu
organismo. Si te sentís cansado y dolorido después de almorzar cada día, por ejemplo,
si es posible, tomá una breve siesta. Esto puede ayudar a reponer energía y mejorar tu
espíritu.
Si tenés problemas para dormir durante la noche, tratá de relajarte
durante la tarde antes que tomarte una siesta. Aquí van algunas cosas que te ayudarán a
dormir mejor:
· Date un baño tibio antes de ir a dormir.
· Escuchá música que te relaje o un buen disco.
· Pasá un buen tiempo quieto, con vos mismo, antes de ir a la
cama.
· Leé.
No tomes píldoras para dormir a menos que te lo haya recomendado tu
médico.
Masajes y lociones tòpicas
El masaje incrementa la circulación sanguínea y te otorga una cálida sensación
sobre el área afectada. Vos podés masajearte tus propios músculos o preguntarle a tu
doctor para que te recomiende un profesional entrenado en hacer masajes. Si tenés
artritis en los hombros, codos, muñecas o dedos, difícilmente puedas hacerte el masaje
vos mismo.
Cuando te aplicás vos mismo un masaje, utilizá una loción o aceite para ayudar a tus
manos a deslizarse sobre la piel. Los geles mentolados también otorgan una sensación
confortable que indirectamente mejora el área dolorosa.
Un suave masaje con productos como la cera de abejas pura, que puede
conseguirse en algunos negocios dedicados a la salud de los miembros inferiores, puede
también resultar útil para aliviar el dolor de la articulación.
Algunas personas encuentran que tópicos locales en spray, tales como indometacina,
útil para las artropatías crónicas o dolores suaves, pero esta medicación debe ser
utilizada bajo supervisión médica.
Los masajes tópicos calientes deben contener medicina que bloquee la sensación de
dolor. O, pueden incrementar el flujo sanguíneo en la piel, en el lugar donde son
aplicados, y distraer la atención sobre el dolor del músculo o la articulación. Sin
embargo, a pesar de los llamados de advertencia de que esas maniobras van directamente
adentro de la articulación y mejoran el dolor, usualmente no penetran demasiado debajo de
la piel.
Claves para el masaje seguro:
Cuando realizás auto-masaje, detenelo cuando sientas dolor.
No masajees una articulación que está muy inflamada y dolorosa
Si usás un gel mentolado para el masaje, siempre retiralo antes de utilizar un
tratamiento con calor, de otra forma podrás quemarte.
El masaje fuerte y agresivo no es aconsejable para tratar dolor articular.
Si te dan masaje profesional, estate seguro que el/la terapista entiende perfectamente
tu problema crónico.
Tratamientos fríos y calientes
Utilizar tratamientos fríos o calientes según recomiende tu médico o fisioterapeuta,
pueden reducir la inflamación o el dolor asociados con el daño articular.
Fundación de la Hemofilia de Australia, 1998
Traducido para CONOCERNOS por Diana Careri
CONOCERNOS, AÑO 5, Nº 14, AGOSTO DE 2000
APARATO LOCOMOTOR
EL SISTEMA MUSCULAR
El sistema muscular consta de los músculos esque-léticos o somáticos,
unas estructuras carnosas que, en conjunto, representan un 40% del peso corporal de un
individuo adulto, y de los tendones, unas bandas alargadas, ricas en fibras de colágeno,
a través de las cuales los músculos se insertan en los huesos. En total, el aparato
locomotor cuenta con unos 400 músculos.
La función principal de los músculos es generar la fuerza que imprime movimiento y
mantiene en equilibrio el esqueleto. Además, los músculos desempeñan un papel muy
importante en la protección y sujeción de los órganos internos, como ocurren con los
músculos de la pared anterior del abdomen, y asimismo intervienen en una gran cantidad de
procesos metabólicos, como el almacenamiento de energía.
La contractilidad muscular
La contractilidad muscular, o capacidad de contraerse, es la principal característica
funcional de los músculos, la que permite a estos imprimir los movimientos necesarios
para desplazar el esqueleto y generar las tensiones requeridas para mantener el cuerpo en
equilibrio.
La contractilidad de los músculos es posible gracias a la complejidad de la estructura
microscópica de las células o fibras musculares. Las fibras musculares son células
delgadas y muy largas, que están surcadas longitudinalmente por numerosos filamentos o
miofibrillas: los filamentos de miosina, que son relativamente gruesos, y los filamentos
de actina mucho más finos. Las miofibrillas se disponen de forma intercalada: una gruesa,
una fina, una gruesa y así sucesivamente. Este microtejido de miofibrillas longitudinales
presenta, a su vez, una serie de bandas transversales o estrías. Según la luminosidad
que reflejan al observarlas al microscopio electrónico, existen dos tipos de estrías:
las bandas A, que son de tonalidad oscura y corresponden a concentraciones de moléculas
de miosina, y las bandas I, que son claras y corresponden a concentraciones de moléculas
de actina. En el interior de las bandas I se puede observar, asimismo, la presencia de una
línea transversal muy oscura, los denominados discos Z.
El sector comprendido entre dos discos Z, que se conoce como sarcómero, constituye la
unidad funcional muscular. Cuando se produce el estímulo nervioso requerido, los
filamentos finos se deslizan dentro de los filamentos gruesos, acotándose la extensión
del sarcómero. Este fenómeno se repite en todos los sarcómeros que se suceden a lo
largo de la fibra muscular, haciendo que ésta se acorte considerablemente en su
totalidad. Por otra parte, la contracción de una serie de fibras musculares, que se
disponen de forma paralela, es la que provoca el acortamiento o contracción del conjunto
del músculo.
Los tendones
Los músculos pequeños suelen unirse a los huesos mediante prolongaciones del tejido
que envuelve las fibras musculares. En cambio, los músculos que tienen una mayor fuerza
contráctil requieren una estructura especial, resistente, que se denomina tendón.
Los tendones son unos cordones compuestos por fibras de colágeno, que por un extremo
están firmemente unidos al tejido muscular y por el otro se enraízan en los huesos. De
esta forma, cuando el músculo se contrae, tracciona sus tendones, provocando el
acortamiento de la distancia que existe entre los segmentos óseos en los que dicho
músculo está insertado. Los tendones pueden tener diversas formas. Algunos son
acordonados, otros son como bandas estrechas, y otros describen una figura aplanada. Los
tendones suelen insertarse en los huesos, pero a veces lo hacen en otras estructuras más
o menos sólidas como cartílagos, ligamentos u otros músculos; todo ello también
condiciona la forma del tendón. Por otra parte, algunos músculos disponen de varios
tendones, y otros tantos puntos de inserción, lo que les permite realizar el movimiento
de un segmento óseo desde diversos ángulos, hacer más sólida la inserción e, incluso,
movilizar más de un segmento óseo a la vez.
HEMATOMAS MAS FRECUENTES EN PERSONAS CON HEMOFILIA
DR. RAUL PEREZ BIANCO
Hematoma del músculo Psoas ilíaco
Nombre de dos músculos (izquierdo y derecho) insertos en la parte anterior de las
vértebras lumbares y en su parte superior del fémur. Su función es producir la flexión
de la cadera-.
Origen: ruptura de fibras musculares por movimientos bruscos del músculo.
Síntomas: Dolor intenso en el lado izquierdo o derecho del abdomen inferior con
incapacidad para movilizar el muslo, que se encuentra en flexión. Este derrame produce
aumento del tamaño del hematoma desde muy pequeño (no se puede palpar), hasta adquirir
tamaños muy grandes, palpables a través de la pared del abdomen. A veces, por ruptura de
la membrana serosa que cubre al músculo se transforma en hematoma retroperitoneal.
Frecuencia: Alta frecuencia en las hemofilias severas. (Un episodio en el 70-80% de
los pacientes). Este hematoma es especialmente importante porque los síntomas pueden
confundirse, cuando está localizado en el lado derecho con una apendicitis aguda.
Diagnóstico: El diagnóstico diferencial se realiza por ecografía o TAC de la
pelvis.
Tratamiento: 1) Reposo absoluto 2)Administrar precozmente 50-70 u/Kg/Peso/día los
primeros 7 días y continuar de acuerdo a respuesta a la misma dosis cada 48 horas. La
dosis a administrar y el tiempo de tratamiento depende de la indicación del médico
tratante.y de la evolución del cuadro.
Síndrome compartimental
del antebrazo
Origen: Es producido por un hematoma de origen traumático o un esfuerzo intenso
realizado con el antebrazo.
Síntomas: Dolor progresivo y muy intenso en el antebrazo que aumenta de tamaño y
el miembro adquiere gran tensión.
Frecuencia: Baja o moderada en hemofilias severas.
Diagnóstico: De fácil diagnóstico por su localización y por las
características antes mencionadas. Este hematoma adquiere trascendencia porque puede
producir el síndrome de Wolkman o de mano en "garra" cuando no es correctamente
tratado.
Tratamiento: Precozmente debe recibir de 50-70 u/Kg/peso/día hasta la resolución
o reabsorción del hematoma, que por lo general demora entre 15 y 21 días.
Hematoma de pantorrilla
Origen: Traumatismo o esfuerzo intenso en los músculos de la pantorrilla (sóleos)
Síntomas: Dolor progresivo e intenso de la pierna en su región posterior con
infiltración tensión de los músculos de la zona
Frecuencia: Moderada en hemofilias severas.
Diagnóstico: Fácil diagnóstico por su localización y por las características
antes mencionadas. Este hematoma es importante, porque la falta de tratamiento adecuado
conduce a la retracción del tendón de Aquiles, conduciendo a un pié equino (el paciente
apoya la planta del pié en su extremo anterior, manteniendo elevado el talón)
Tratamiento: Igual al anterior
Atrofia muscular: disminución del tamaño, el tono y la fuerza
muscular producidos por la falta de movimiento muscular. La falta de este movimiento, en
el caso específico que analizamos se produce por el dolor o por la infiltración muscular
ocasionados por la hemorragia.
FUENTES:
Dibujos extraídos de:
Enciclopedia VISUAL 2000
de LA NACION pag. 172-173
Bibliografía:
Enciclopedia Interactiva OCEANO
Vol.8, pag. 2054 - 1997

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